Luis Enrique Cam y ‘Dicho en el Perú’: 5 lecciones inesperadas del podcast que está reescribiendo la historia

| Redacción Apepo |

¿Puede un odontólogo convertirse en uno de los narradores históricos más innovadores de su país? La trayectoria de Luis Enrique Cam demuestra que sí. Su sorprendente transición de los consultorios dentales a las cabinas de grabación lo llevó a crear ‘Dicho en el Perú’ un aclamado podcast documental que ficciona momentos clave de la historia peruana. Pero su éxito no es solo una historia de pasión; es una clase magistral sobre creatividad, estrategia y producción de contenido en la era digital. Su viaje ofrece lecciones valiosas y contraintuitivas que desafían las fórmulas tradicionales.

A continuación, revelamos cinco de las claves más impactantes de su éxito:

  1. La inspiración puede nacer en un bus, no en una sala de juntas

La idea de ‘Dicho en el Perú’ no surgió de un estudio de mercado, sino en el ambiente de una tertulia de historia en el Club Departamental Tacna, entre conversaciones, piscos y bocaditos. Allí, un asistente le contó a Cam que, movido por una pasión pura, subía a los buses de Lima a contarle episodios de la historia del Perú a los pasajeros. Cuando Cam le preguntó qué vendía, el hombre respondió, casi ofendido: «No, no, yo no vendo nada. Lo hago porque me gusta hablar de historia».

Esta anécdota demuestra que las ideas más potentes a menudo provienen de una autenticidad radical. Ese encuentro inspiró a Cam a fijar una meta que parecía un sueño: que su propio proyecto de historia se difundiera en el transporte público. Años después, ese sueño se hizo realidad a través de convenios con el Metropolitano y la Línea 1 del Metro, llevando las historias de la nación a los oídos de miles de viajeros diarios.

  1. El audio puede construir mundos que el video no puede financiar

En lugar de un documental tradicional, Luis Enrique Cam optó por un formato de ficción dramatizada, inspirado en las radionovelas que escuchaba su madre. Esta decisión no fue solo estilística, sino profundamente estratégica. Cam comprendió que el audio tiene una capacidad única para construir universos complejos con recursos limitados.

El propio Cam utiliza el desafío de retratar un huaico (un alud de lodo y piedras) como un ejemplo clave. Visualmente, es una tarea de producción monumental. Recrearlo con efectos de sonido, música y voces no solo es más accesible, sino que, como él explica, activa el «teatrillo de la mente» del oyente, logrando un impacto emocional inmersivo y poderoso.

«El representar un huaico desde el punto de vista visual… [el audio] tiene esa magia también de proponer al oyente que imagine lo que se está tratando en ese momento. Entonces esa es la posibilidad que te da el podcast.»

  1. Un podcast no tiene por qué ser solo un podcast: la clave es ser transmedia

Dicho en el Perú’ trascendió rápidamente los límites del audio para convertirse en un robusto proyecto transmedia. Lo que comenzó como una serie de episodios sonoros se expandió primero a una columna en un diario nacional y luego se materializó en la publicación de un libro.

La evolución más notable, sin embargo, fue una exposición de arte itinerante. En colaboración con el ilustrador Iván Ciro Palomino, se crearon carteles que presentaban a los personajes históricos junto a su frase célebre y un código QR. Esto permitía que el público en una galería, un colegio o una biblioteca pudiera escanear el código con su celular y escuchar el episodio correspondiente en el acto. Esta estrategia multiplicó el alcance del proyecto, creando múltiples puntos de entrada para que audiencias diversas pudieran descubrir y conectar con la historia.

  1. La financiación es un arte: más allá de los patrocinadores tradicionales

Producir contenido de alta calidad tiene un costo. Cada episodio de ‘Dicho en el Perú’, con su investigación rigurosa, guion, actores profesionales y edición de sonido, cuesta entre $800 y $1,000 USD. Para enfrentar este desafío, Cam desarrolló un modelo de financiación tan creativo como su contenido. En lugar de depender de un único patrocinador, diversificó sus fuentes de ingreso de manera ejemplar:

  • Empresas privadas como Savar y la agroexportadora Chavín de Huántar.
  • Fondos concursables del Ministerio de Cultura, que ganó en dos ocasiones.
  • Una fundación española, la Obra Pía de los Pizarro.
  • Asociaciones de héroes militares que financiaron los episodios de sus figuras emblemáticas.
  • El patrocinio personal y familiar, cuyo ejemplo más conmovedor fue el de la familia de Edwin Vásquez Cam, único medallista de oro olímpico del Perú, que auspició el episodio dedicado a su legado.

 

Este enfoque demuestra que el contenido de nicho y de alto valor puede encontrar sostenibilidad al conectar de forma directa con audiencias, empresas y entidades que valoran profundamente su misión cultural.

  1. La filosofía del creador: «Enamórate de tu proyecto, pero no a muerte»

Cuando se le pide un consejo para otros creadores, la filosofía de Luis Enrique Cam es a la vez inspiradora y pragmática. Sostiene que la pasión es el motor indispensable, pero advierte contra la rigidez. Un enamoramiento ciego, que no permite escuchar la crítica o adaptarse a los desafíos, puede llevar la mejor de las ideas al fracaso.

La clave, según Cam, está en encontrar un equilibrio: mantener la esencia y la visión propia, pero con la humildad necesaria para escuchar, iterar y buscar nuevos caminos: «Enamórense del proyecto, pero no a muerte… Hay que enamorarse, sí, de su proyecto, pero no a muerte. Porque ese enamorarse no a muerte te permite ir buscando caminos… a veces el camino más rápido no es la línea recta.»

Conclusión: Una nueva forma de contar historias

El proyecto de Luis Enrique Cam es mucho más que un podcast exitoso; es una clase magistral sobre cómo la pasión, cuando se combina con innovación estratégica y flexibilidad creativa, puede generar un impacto cultural profundo y sostenible. ‘Dicho en el Perú (esta es la website) no solo rescata las voces del pasado, sino que nos enseña una nueva forma de contar historias en el presente, demostrando que un gran relato puede empezar en cualquier lugar.

Y tú, ¿qué historia te apasiona tanto que estarías dispuesto a contarla incluso en un bus?

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