Aldo Cadenas: construir el sonido del Perú

| Redacción: APEPO |

En el ecosistema del audio peruano, pocos nombres pesan tanto como el de Aldo Cadenas Valenzuela. En su reciente conversación con Josemi Ucendo para APEPODCAST, fue presentado como “uno de los mejores, por no decir el mejor diseñador sonoro que tenemos actualmente en el Perú”. Su trayectoria de más de dos décadas es una lección sobre cómo la recursividad, la disciplina y la sensibilidad narrativa pueden transformar la edición técnica en arte sonoro. Esta nota recoge las claves de ese recorrido, desde sus inicios en las ONGs hasta el liderazgo creativo que hoy marca la pauta en la producción de pódcast en el Perú. su trabajo como diseñador sonoro en ‘Lima 8.8: alerta sismo, ‘La receta de Gastón, ‘Mi novela favorita’ o ‘El peso del oro’ así lo demuestran.

  1. El terreno como escuela: aprender escuchando al país

El sonido no se aprende en un estudio, sino en el campo. En los primeros diez años de su carrera, Aldo trabajó en proyectos radiales para ONG’s dedicadas a derechos humanos y comunicación comunitaria. Grabó en quechua, asháninka y collayo, viajó por Ayacucho, Cusco y San Ramón, y conoció el Perú a través de su diversidad sonora. “Ahí entendí que Lima no era el Perú”, dice.

La precariedad técnica lo obligó a inventar soluciones: forrar paredes con frazadas para reducir ecos, grabar tras un apagón provocado por un rayo, o admirar a un locutor minero que operaba una consola sin perillas con un alicate. Esa etapa formó su oído y su paciencia: virtudes que, años después, serían su ventaja en la radio profesional.

  1. La radio como crisol: la disciplina de la inmediatez

El salto a RPP Noticias fue un cambio radical. Pasó de proyectos pausados a una cultura donde, como él resume, “todo era para ayer”. Allí se entrenó en la velocidad, la precisión y la producción bajo presión. En poco tiempo, dominó la postproducción sonora de noticieros, crónicas y formatos especiales, incluyendo la reconocida serie Mi novela favorita, presentada por Mario Vargas Llosa.

RPP lo enfrentó al archivo sonoro histórico del país y a la necesidad de anticipar las demandas de los productores. Su profesionalismo no consistía solo en cumplir plazos, sino en preverlos. Esa agilidad, unida a la experiencia previa en terreno, lo preparó para el siguiente paso: dejar de ser un técnico de radio y convertirse en un arquitecto del sonido.

  1. El salto creativo: del editor al diseñador sonoro

La diferencia entre editar y diseñar sonido define toda su filosofía. El editor ejecuta un guion. El diseñador lo interpreta y lo transforma. Cadenas lo explica con claridad: “Cuando diseñas, tienes la libertad para crear, proponer, decidir cómo debe sonar el mundo que estás construyendo”.

El salto creativo se basa en asumir responsabilidad narrativa: decidir qué siente el oyente, cuándo respira la historia y qué sonido sostiene la emoción del relato.

  1. El sonido hecho a mano: del efecto al Foley

En un mercado saturado de sonidos digitales, Aldo defiende la creación artesanal. Su trabajo en La receta de Gastón es ejemplo de esa filosofía. El reto era representar la cocina peruana solo con sonido. En lugar de usar efectos de librería, se encerró en la cocina de su madre durante una semana para grabar los ruidos reales de ollas, cuchillos y sartenes. Cada toma acompañaba la narración de Gastón Acurio, logrando una experiencia sensorial única.

También graba sonidos urbanos que no existen en librerías: la corneta del heladero limeño, la armónica del afilador de cuchillos, o el murmullo de los mercados. Son parte de la identidad sonora del Perú y, en su visión, tan valiosos como un instrumento musical.

La misma atención aplica a la música. Conoce la diversidad rítmica del país y alerta sobre errores comunes como usar Valicha —huayno del sur— para ambientar una historia del norte. “Para hablar del Perú, hay que conocer cómo suena el Perú”, resume.

  1. La lección final: escuchar antes de crear

Para Aldo, la herramienta más poderosa no es el software, sino el oído. Escuchar con intención, analizar pódcast bien producidos y aprender del entorno son hábitos esenciales. Por eso recomienda estudiar ficciones sonoras como Lima 8.8: alerta sismo o El gran apagón, ejemplos de cómo el audio puede construir mundos.

Su consejo para los nuevos creadores es simple: escuchar más y hablar menos. Como recuerda Josemi Ucendo citando los clásicos griegos, “tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos”. La escucha activa es la base de toda creación sonora.

Conclusión: el futuro pertenece a quienes diseñan mundos sonoros

El recorrido de Aldo Cadenas demuestra que el valor del pódcast no está en la herramienta, sino en la mirada creativa y la sensibilidad cultural. Su historia inspira a una nueva generación de profesionales del sonido que entienden que el audio no se edita: se construye, se imagina y se siente.

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